lunes, 9 de octubre de 2017

El monstruo que todos llevamos dentro

Entrevista a Kjell Westö

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A punto de visitar Buenos Aires por segunda vez, “el mejor escritor en lengua sueca” finlandés según la prensa de su país, Kjell Westö, habló -en impecable castellano- con Perfil, a propósito de su última novela, Espejismo 38, que viene a presentar a fines de este mes. Un título que remite a un año en especial y a un momento histórico confuso, aquél en el que se vivía con la certeza de que “un fantasma recorre Europa”. Y el clima ominoso que se respira en la novela y que contrasta con las buenas intenciones del protagonista, el civilizado y progresista abogado Claes Thune, lo expresa muy bien. Pero no sólo es el fantasma de la intolerancia, de la violencia o el de la locura el que acecha a sus personajes, sino el del secreto que, como todo lo reprimido retorna, en un final que aunque sorpresivo, estaba presente desde el comienzo, agazapado.
Su autor, oriundo de un país con el 95% de hablantes en finlandés (y con uno de los estándares de vida más altos del planeta) pero con una educación bilingüe producto de largos años de dominio sueco, elige inscribir su obra en la lengua materna, que no es otra que la lengua del cuerpo: “Soy bilingüe sueco-finlandés, pero mi infancia está ligada al sueco, mi familia era totalmente suecohablante, así que soy capaz de escribir en ambos idiomas pero tengo un registro más profundo, más emotivo, en sueco.”
El español llegó después, de la mano de la literatura. “Aprendí español en la Sociedad Finlandesa Española, acá en Helsinki. Es que viví medio año en Portugal, entonces aprendí un poco de portugués, pero la pronunciación me costaba mucho y decidí probar con el español. Además, una razón para aprenderlo fue que tengo tantos escritores hispanohablantes que me gustan y muchos de ellos, argentinos, como Julio Cortázar y Jorge Luis Borges o Eduardo Galeano que también me gustaba mucho leer a y ese fue un motivo muy importante para mí para aprender español.”
En cuanto a Espejismo 38, es un relato decidida y voluntariamente instalado en la Historia. Sus personajes leen, escriben, cavilan, publican, discuten sobre política y viven (o han vivido) atravesados por ella o por los efectos de una política enrarecida y que amenaza con estallar, como efectivamente ocurrió muy poco tiempo después y que convirtió, una vez más, a las mujeres en botines de guerra.
- ¿Cómo fue el proceso de investigación para la escritura de la novela? Más allá de los sucesos conocidos, ¿te encontraste con hechos desconocidos de la historia de tu país que hayas querido utilizar para la ficción?
“Yo había escrito antes por lo menos dos novelas cuyos acontecimientos estaban situados a principios del siglo XX, una es Donde una vez caminamos, que también está traducida al español, por lo que la investigación ya la había hecho, conocía los acontecimientos de la guerra civil del 18, entonces no fue difícil escribirla, porque ya sabía muchas cosas. Pero me ocurrió que cuando investigaba para esta novela, aunque conocía casi todo lo importante, una cosa que me sorprendió fue que las mujeres del bando de los rojos, que fueron encarceladas en campos de prisioneros, lo que me sorprendió, decía, es lo jóvenes que eran, tenían 16, 17, 18 años. Es un horror que se castigue a gente tan joven, gente que no había hecho cosas crueles, la verdad, a veces lo único que habían hecho era tratar de sobrevivir. Pero el hecho de ser comunistas las convirtió en peligrosas.”
- Y el año1938 parece tener un peso propio. ¿Por qué lo elegiste, ves algo allí que resuene en la actualidad?
“Desgraciadamente tengo que decir que hay demasiadas similitudes con la actualidad. Escribí el libro en 2011 y 2012 y ya entonces sentía que había similitudes y por desgracia, por lo menos en Europa, veo que han crecido en estos años que han pasado.”
- ¿Qué es lo que más te interesaba a la hora de escribir, la trama psicológica o la historia política?
“La trama psicológica y sobre todo el trauma psicológico. La psicología humana es algo que me ha interesado trabajar en todos mis libros.” Y el grupo de amigos del protagonista que forma el Club de los Miércoles es el laboratorio donde explorar el impacto, en la intelligentzia europea, de una Historia que asistió al surgimiento de Hitler, y en la que los protagonistas -el tolerante y civilizado Claes Thune y su distante y rígida secretaria, Matilda Wiik- parecen no encajar. Aunque su autor tiene sus preferencias: “Para mí la protagonista es Matilda Wiik, ella es la persona más importante en el libro, definitivamente.”
- Las personas, las sociedades, ¿todos tendríamos un otro monstruoso?

“Creo que hay una minoría de seres humanos de buen corazón, pero creo que la mayoría tiene ese otro monstruoso y aunque muchos de nosotros no estemos en situaciones tan peligrosas y no haya cosas que hagan aflorar ese monstruo me temo que en situaciones de crisis como definitivamente es la guerra, la mayoría de nosotros saca al monstruo que tiene escondido.”

Publicada en diario Perfil, el 8/10/2017

lunes, 2 de octubre de 2017

Cómo escribir una novela de acción

Entrevista a Jean Echenoz

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Nuevamente de visita en el país, esta vez como invitado del Filba, conversamos con Jean Echenoz, un escritor muy valorado por los lectores y la crítica, que acaba de publicar Enviada especial, una novela que se desmarca de su obra anterior, concentrada y de una austeridad exquisita, para narrar las peripecias de una azarosa espía, una suerte de Mata Hari lánguida e inactiva, más interesada en sus andanzas eróticas que en la política internacional, enviada por el jefe de un servicio de inteligencia paralelo a Corea del Norte.
- ¿Qué lo impulsó a escribir una novela de espías?
“Tenía ganas de volver a la forma novelesca pura que permite diferentes direcciones, quería que fuera como una película de acción. Porque los cuatro libros anteriores eran un poco cortos y estaban centrados en trayectorias precisas que había que respetar, cosa que me interesó en momentos en que estaba cansado de la ficción.”
Y la estructura de este servicio de inteligencia oficioso y en decadencia conforma el mapa de unos personajes que se entrecruzan, se unen y se separan, con un narrador que se divierte, hace comentarios, observa.
“ A riesgo de no ser correcto tengo que decir que yo quería que el personaje femenino fuera una chica dispuesta a todo. No me gusta la psicología en mis libros, pero me gustaba que fuera alguien que se deja llevar aunque fuera manipulada, alguien que se aprovecha de papeles que no son muy valerosos, con tal de tener una vida. En cuanto al narrador, la idea de introducir comentarios o a un testigo me permitía establecer una distancia con los personajes, que es una vieja invención de Diderot.”
- Uno de ellos, Paul Objat, su apellido remite a “objetivo”, tanto en el sentido de objetivo a alcanzar como en el de objetivismo, la corriente con la que se lo relacionó muchas veces.
“Era un apellido que me interesaba porque es un personaje que es un sujeto y un objeto a la vez.”
- Objetivo además es una palabra que viene de la fotografía.
“Eso me importa mucho y también lo que me importa es la retórica del cine, los movimientos de cámara, el montaje de escenas. Lo que apuesto es a una escritura visual.”
- ¿Cómo fue el proceso de investigación sobre Corea del Norte?  
“Hace mucho que me interesa este país y comenzó a interesarme como lugar de ficción hace algunos años. Fue leer todo lo que encontraba, relatos de viajeros, de gente que escapó, me aboné a agencias de prensa de las dos Coreas pero no me sirvió de nada. Pude encontrar imágenes de Pyongyang, pero cuando Kim Jon-un mandó matar a su tío, circularon rumores de que había que tener mucho cuidado. Lo que me interesaba de ese país es que parece un lugar imposible pero sin embargo existe.”
- ¿Corea del Norte es el nuevo “otro” para Occidente?
“Creo que es la alteridad total para todo el mundo. Es una especie de cápsula con una zona de economía capitalista dentro de una economía planificada, con un sistema de notables que viven en el lujo, empresas que se están desarrollando y paradójicamente, funcional a los países más poderosos.”
- El relato empieza en la calle Petrarca -un referente de la literatura amorosa- y termina en el mismo lugar. ¿Novela de aventuras o novela sentimental?

“Definitivamente, una novela de acción.”

Publicado en diario Perfil, 29/9/2017

lunes, 25 de septiembre de 2017

Saer, en su zona

Cuentos completos

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Cuarenta y tres años de trabajo con la materia narrativa componen este volumen organizado por su autor y prologado por uno de sus fanáticos seguidores, Fabián Casas, quien, con precisión lo define como un “realista inestable”, un escritor cuyo proyecto literario -que se continúa a lo largo de cuatro décadas- se sostiene alrededor de una interrogación: qué es la realidad, cómo se percibe y cómo representarla, en la certeza, compartida con las vanguardias, de que ya no es posible hacerlo como en el siglo XIX.
Comenzando por el último libro de relatos, Lugar del año 2000 y terminando con el primero, En la zona del año 60 -por decisión del propio autor y a contrapelo de la espectativa de lectura de las huestes saerianas- coincidimos con ellas en que los últimos textos pierden la potencia de una escritura que desde sus comienzos se propuso abierta a la experimentación y al riesgo, en un contexto cultural que estaba atravesado por la experiencia del boom y la literatura del compromiso, y que, por fuera de estas líneas, sostuvo una postura de rechazo frontal a la idea de masividad en el arte. Una poética que se pretendió autónoma de lo social, desentendida del sentido y que apostó a una idea del arte como consumación.
Y el lugar desde el cual escribe, el litoral santafesino, aparece ya desde el primer libro constituido en el espacio imaginario que confirió unidad a su producción: la zona que va de las orillas a la ciudad, que, con una topografía precisa -el bar de la galería, la estación de ómnibus, el puente colgante- se convierte en una ciudad abstracta, deslocalizada (como la Ciudad en Cortázar). Es el espacio donde transitan sus personajes, jóvenes intelectuales que deploran el ahogo provinciano y discuten sus ideas acerca del estado del arte y sobre todo, del campo literario argentino, en una deriva que reproduce en el nivel de la trama, las concepciones de su autor (“la literatura es una digresión permanente de la realidad”) sobre el hecho literario.
Y el relato o protonovela “Algo se aproxima”, el texto fundante de todo su sistema de personajes y temas, se abre con la escena generadora de la ficción saeriana: dos personajes, Barco y Tomatis haciendo un asado y conversando, con una distancia irónica, sobre arte y literatura. Las mujeres, desdibujadas, poco interesantes, asisten a los hombres formando parte de un universo masculino, transfiguración de la escena prostibularia de los primeros cuentos protagonizada por Atilio, una suerte de rufián melancólico y la prostituta Chola.
Con un comienzo que suspende el desarrollo de la acción y la descompone en sus mínimos gestos (comer, fumar, bailar, hablar), hace de la descripción el procedimiento con el que recorta los objetos (el vino, el paquete de cigarrillos, la carne asándose) hasta darles un peso material, en la línea del objetivismo trabajado por el nouveau roman. Con un registro minucioso de la percepción y un trabajo con el tiempo presente, describe las acciones en su pura gestualidad escamoteando su finalidad.
Las acciones como motivos que se repiten: la ceremonia del asado, los vagabundeos por los mismos lugares, la ingesta de vino, el acto de prender los infinitos cigarrillos, en su repetición, abren nuevos sentidos que, como los círculos que forma una piedra al caer en el agua, no fijan un sentido sino que lo dejan resonar.

Una literatura donde técnica y metafísica van de la mano, sostiene el autor del prólogo. Una búsqueda vital, diríamos, por alcanzar la forma significativa, esa idea que cada obra de arte informa acerca de sí misma y que va más allá del uso metafórico de la lengua para esculpir, como sólo algunos pocos lo logran, en la materialidad del lenguaje.

Publicado en diario Perfil, 24/9/2017

lunes, 4 de septiembre de 2017

Juan Forn y su caja de bombones

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Rara Avis es el nombre de la colección que la editorial Tusquets le ofreció dirigir a Juan Forn, con la idea de agrupar todos esos libros y autores de los que él viene hablando en sus columnas de los viernes en Página 12, libros difíciles de clasificar en una categoría, en un momento de la industria editorial donde la segmentación -por géneros, por edades, por sexo- es cada vez más excluyente. En agosto inauguran la colección Crónica de mi familia de Vasco Pratolini (el autor del guión de Rocco y sus hermanos) y Anticonferencias, de Isidoro Blaisten. El catálogo promete, entre otros, una novela de terror de Mark Twain que su autor no llegó a publicar por motivos bastante misteriosos y títulos de escritores argentinos y universales cuya traducción quedará, para fortuna de los lectores nativos, en manos de reconocidos traductores argentinos.
Y si la elección de estas “rara avis” pareciera estar en sintonía con su propia concepción de la escritura, ligada a la oralidad, donde los sucesos reales o las historias de vida tienen un lugar central tanto como la performance del narrador, reconoce que le sería imposible desligar sus gustos personales de la elección de los títulos para una colección. “Yo siempre me manejé así en mi trabajo de editor. Pero además, en las charlas entre lectores, siempre aparecen las colecciones como algo importante en su vida: los primeros amarillos de Anagrama, los breviarios del Fondo de Cultura, los policiales del Séptimo Círculo. Por otro lado, en contra de lo que la ortodoxia crítica plantea, a mí la vida de los escritores, el contexto histórico del que surgieron, siempre me fascinó. Para mí es un plus que enriquece la lectura, por lo tanto, no es raro que eso quede reflejado en el criterio de selección de los títulos.”
Viendo el catálogo de la colección, hay una mirada puesta en esa zona donde termina la vida y empieza el arte: la cocina del escritor, la crónica de la escritura. ¿Es una zona poco explorada en el mercado editorial, creés que hay una cantidad importante de lectores interesados en estos géneros fronterizos o apuntás a la construcción de un nuevo lector? “Mirá, te cuento una anécdota: después de estar varios años escribiendo los textos que vienen saliendo en la contratapa de Página 12 y de reunirlos en tres tomos, los presenté a un concurso literario y me los rechazaron porque no encajaban en ninguna categoría. Yo creo que entre algunos escritores, libreros, editores, periodistas, formamos una especie de cofradía en la que estos libros sí tienen lugar.”

Los autores elegidos son escritores excéntricos (hay un ex-critor, un viaje a los confines del mundo, otro a la ciudad prohibida y uno al interior del cerebro del autor), opuestos al sistema literario. La elección de los títulos tiene un costado lúdico: “La novela de Mark Twain, El forastero misterioso, está libre de derechos, lo que pasa que nunca fue traducida seriamente, porque el libro resultó mucho más oscuro de lo que la época se bancaba. Otros están descatalogados, sin traducir o directamente mal traducidos, cuestión que pensamos revertir con buenas traducciones y tapas muy cuidadas. La idea, la verdad, es ofrecerlos a los lectores como una suerte de regalo.”

Publicado en diario Perfil, 29/7/2017

El lugar donde anida el desasosiego

El lugar donde mueren los pájaros

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Un epígrafe de la narradora Lydia Davis sobre el momento confuso en que una sensación y el objeto que la provoca dejan de coincidir, abre este conjunto de cuentos que hace de ese paréntesis de indecibilidad el espacio donde transitan sus personajes, bordeando el límite que separa -y une- la animalidad de lo humano, la moral de la amoralidad y la realidad de su dimensión fantástica.
Y es en el plano de lo sensorial, en la piel, donde este límite se pone en cuestión desbordándolo, como en el ritual sangriento que tres niñas llevan a cabo en “Hermanas”, donde la fusión con el mundo animal podrá disparar tanto sensaciones físicas de ternura como de violencia. En “Zoo”, una familia de seres que han olvidado su nombre y a los que se designa con un número, viven encerrados y a la vez separados de aquellos cuyo salvajismo los confiere a vivir enjaulados, cuando una escena habitual de tortura los devuelve al recuerdo de su estado primitivo.
En “La piel sensible”, una mujer convive con el fantasma de su marido muerto -el causante del malestar físico que padecen quienes se le acercan- y con su nueva pareja, hasta transformar esta nueva relación en una pura abstracción. En otro relato de fantasmas, “Los hombres van a la guerra”, la naturalización de la guerra convierte el duelo de la protagonista en un dolor “perpetuo pero soportable” y a ella en el fantasma de una escena que se repite hasta el infinito.
Y es en el terreno familiar donde la rutina se complejiza hasta adoptar la forma del martirio, como en “Variables”, donde una madre primeriza decidida a cumplir con el llenado de las planillas que le mandan diariamente (y las “celdas” de excel resultan la metáfora perfecta) reduce hasta lo imposible las variables que la alejan de su rutina de trabajo, así como el aburrimiento y el llanto continuo de una beba recién nacida pueden desquiciar a los integrantes de una familia hasta mostrar su lado más siniestro, uno de los puntos fuertes de la cocina de este sólido narrador.

Publicado en diario Perfil, 3/9/2017