En política hay una frase que dice que “todo puede empeorar”. Y nuestra realidad no hace más que confirmarlo. Con esta premisa, el autor de esta novela distópica, un reconocido periodista de investigación, imaginó una Argentina en la que la dictadura no terminó, la cordillera fue completamente detonada para extraer lo que le quedaba de minerales, las Malvinas, intercambiadas por dinero y los inmigrantes bolivianos viven encerrados en La Zona, un gueto del que sólo salen para trabajar de sirvientes. Un escenario donde las peores tendencias mundiales han alcanzado niveles demenciales, hasta el momento en que la Historia se acelera y estalla la insurrección de los oprimidos.
Con
una narración a dos voces, la del líder de la facción ultraderechista del
gobierno de facto y la del periodista de la agencia de noticias clandestina ANCLA,
y con un ritmo vertiginoso, explora ese vórtice de la Historia donde conviven,
apenas disimulados, López Rega, Rodolfo Walsh, Leopoldo Lugones, el Che Guevara,
Alvaro García Linera y diciembre del 2001, mientras avanzan los planes de
limpieza étnica de un Estado que ha barrido con todos los límites.
Y
en el final de su vida, Diego Rojas nos deja una novela épica, rabiosa y
militante, cuyo gran acierto no es haberle dado voz al pueblo boliviano, sino haber
hecho de su prosa el lugar del encuentro con su modo propio del español, donde
la sintaxis pone en primer lugar la acción por sobre el sujeto, logrando que forma
y contenido se confundan en uno solo.
Publicado en El Dipló, agosto de 2026