El
libro póstumo de Sylvia Molloy, al que su autora llamó Amigos, reúne los
bellísimos textos escritos para despedir a José Bianco, Manuel Puig, Victoria y
Silvina Ocampo, Enrique Pezzoni y Borges luego de su muerte, y hoy se publica en
una edición crítica a cargo de la investigadora Adriana Amante, quien tuvo la
feliz idea (producto de un riguroso trabajo de investigación) de incluir muchas
de las cartas que la autora intercambió con sus amigos del grupo Sur a lo
largo de las décadas del 60 y 70.
Escritos con una gracia e
inteligencia que no opacan el tono de auténtica melancolía, su compiladora encuentra
en ellos una matriz propia de su escritura en la que, a partir de una anécdota que
la involucra, logra correrse de la escena para cederle el protagonismo al
homenajeado, y desde allí, armar, en unas pocas frases, su sistema literario.
En las cartas, editadas en forma
cronológica, asistiremos a su crecimiento dentro de la academia norteamericana
y a la cocina de sus mejores textos críticos y ficcionales, mientras
disfrutamos con el relato de anécdotas desopilantes, asistimos a las internas
en la revista Sur y los comentarios maledicentes sobre su directora, a
los chismes sobre la vida sexual del grupo de amigos (muchos de ellos, verdaderos
personajes literarios) que conformó una parte muy importante del campo literario
argentino, el de la derecha exquisita, antiperonista y liberal, de la que Molloy
no necesariamente se sintió heredera, sino compañera de una fraternidad
intelectual mordaz y brillante.
Publicado en El Dipló, septiembre 2026