miércoles, 1 de abril de 2026

Pan de ángeles

            Con una “joroba rebelde” tan monstruosa como imprescindible. Así se reconocía la autora de estas extraordinarias memorias escritas bajo el signo de los poetas que la formaron. Y el impacto estético que le produjeron las fotos de sus compañeros de ruta (Robert Mapplethorpe, Annie Leibovitz), como la primera vez que vio un cuadro de Picasso o escuchó a Bob Dylan, le abrieron las puertas a esta joven recién llegada a Nueva York a fines de los 60 con el propósito de convertirse en artista, a su deseo de conocer, crear, escribir, experimentar.

            Nacida en la posguerra, en una familia de inmigrantes pobres, criada al calor de los cuentos de hadas irlandeses y con una imaginación nutrida por los libros que su madre le compraba, esta pequeña Jo March rápidamente comprendió que su destino era dejar una huella en el arte de su época. Y el fin de la Guerra de Vietnam y la ciudad de Nueva York fueron el escenario de la poderosa contracultura de la que Patti Smith fue una protagonista indiscutida, cuando se propuso fundir poesía y rock, una mezcla explosiva que comenzó con su debut musical, Horses, y que la llevó a ser reconocida mundialmente.

            Las hermosas fotos que ilustran el libro, algunas de su propia autoría, dan cuenta de una vida intensa en la que el amor incondicional por quien fue su marido y por sus amigos artistas (la mayoría, muertos muy jóvenes a causa del Sida y las drogas) que deja como legado al mundo que la vio crecer y al que nos espera en un futuro poshumano que ella vislumbra como pocos. 

Publicado en El Dipló, abril 2026

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