“Hay un gran desorden bajo el cielo;
la situación es excelente.” La cita es de Mao y el autor de estos textos
escritos durante la pandemia de Covid-19 la retoma para desarrollar su propia posición
ideológica, que lo lleva a ser el blanco de furiosas críticas, tanto del
espacio de la derecha como de la izquierda. Un planteo claramente anticapitalista
pero que advierte sobre los errores del dogmatismo y que llama a superar el
comunismo tal como lo conocimos.
Porque frente a la pavorosa crisis
sanitaria pero también, climática, energética, inmigratoria, sostiene que la
única salida posible es la gestión de los bienes en común, con transparencia y
bajo control de los ciudadanos, y que la pandemia, un punto de inflexión en la
historia, también es una oportunidad para afrontar este desafío, el de
organizar una izquierda “moderadamente conservadora” que abogue por recuperar
los valores de la decencia y la ética. Algo que los populismos de derecha
triunfantes en gran parte del mundo se han propuesto barrer.
Con la mirada puesta en la realidad
norteamericana, analiza las razones del triunfo de Trump (de notorias
coincidencias con la actualidad argentina) y sostiene que el magnate representa
mucho más a la clase trabajadora, no sólo blanca, sino negra y latina, que los
demócratas, porque ganó la disputa por la hegemonía ideológica. Un cambio radical
que va de la mano del auge del antisemitismo, que él define como un
anticapitalismo desplazado, que proyecta la causa del antagonismo en un agente
exterior, los judíos, y que se opone a la protesta como consecuencia de haber
percibido la injusticia de la propia condición de la que son responsables la
clase dominante o el Estado.
En este nuevo mundo poshumano, el
desafío, para este autor, será cambiar la vida económica para que sea capaz de
sobrevivir a los confinamientos, y para que el mundo no se convierta en
propiedad de unos pocos multimillonarios, dueños de las empresas tecnológicas,
lo que algunos pensadores han llamado tecnofeudalismo.
Dando vuelta la famosa frase de
Marx, Herbert Marcuse señaló que, después del nazismo, la historia se repite,
primero como farsa y luego como tragedia. Hitler, que pasó de ser un payaso
políticamente marginal a ser el amo de Europa, se replica en el asalto al
Capitolio por los seguidores de Trump y en tantos líderes políticos surgidos de
programas de TV de dudosa calidad, lo que nos muestra la cara siniestra de un
presente que Žižek llama a enfrentar.
Publicado en La gaceta de Tucumán, 11/1/26
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