domingo, 21 de mayo de 2023

Capitalismo y pulsión de muerte

        Capitalismo y pulsión de muerte reúne una serie de entrevistas y artículos en los que Byung-Chul Han recupera a los pensadores que entendieron la humanidad como una enfermedad infecciosa. Trazando una línea directa con el estado actual del sistema que nos gobierna en forma unipolar, pone en juego el concepto de Freud de pulsión de muerte como causa de las tendencias agresivas del ser humano y sostiene que el capitalismo ha demostrado ser la forma económica a través de la cual la humanidad puede dar rienda suelta a su agresividad, destruyendo hasta su propia fuente de sustento. Por eso, afirma que el capital se comporta como maná, esa sustancia misteriosa que en la antigüedad se creía que se obtenía al matar y que dotaba del poder de dominar la muerte. El capital, al negar la muerte y separarla de la vida, genera según Han una “paradójica” pulsión de muerte, que le quita vida a la vida y que acaba siendo mortal. Y basado en la premisa de que el tiempo es dinero, el capital infinito genera la ilusión de un tiempo infinito, hoy mortíferamente plagado de zombis del rendimiento, del fitness o de la salud, en un ajuste total de la vida humana a la función y, por lo tanto, de alienación, que es la manifestación biopolítica del capital.

        Famoso fue el debate que el autor protagonizó con Antonio Negri en Berliner Schaubühne, en el que confrontaron dos visiones críticas del capitalismo. Frente al entusiasmo de Negri por la resistencia global de las multitudes interconectadas contra el “imperio”, Han sostiene que ya no hay lugar para la revolución, dado que el neoliberalismo ha cambiado la represión por la seducción y ha convertido al trabajador en un empresario de sí mismo, en un empleado autoexplotado. El Estado controlador ha dejado lugar a las corporaciones dueñas de nuestros datos, y lo peor es que somos nosotros quienes colaboramos para construir este panóptico digital subiendo nuestros datos a la red, voluntariamente. Lejos de haber una multitud cooperante alzada como masa crítica y revolucionaria, entiende que lo que hay son trabajadores, empresarios de sí mismos, aislados y, por lo tanto, desactivados políticamente. Para dar cuenta de esto, encuentra en la tienda transparente de Apple la expresión arquitectónica de una forma de dominación que se presenta como libertad y comunicación ilimitadas, pero que resulta mucho más eficaz que cualquier sistema represivo. Este panóptico de la transparencia, imagen del totalitarismo digital que penetra e ilumina todo, coincide con la vigilancia y la autoexplotación total que nos insta permanentemente a comunicar, a compartir, a participar, a opinar… Se trata de una muy exitosa tecnología de poder que no reprime nuestra libertad, sino que la explota a su favor.

        Por fin, haciendo honor a su herencia oriental, plantea que la salida ya no será la revolución sino la filosofía, la vida contemplativa y el silencio. Algo que el capital odia más que a los trabajadores organizados.

Publicado en revista Otra parte, 20/4/23

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